Es hora de hablar, porque precisamente me hice periodista para ayudar a la gente, dar voz a quien no tiene voz y contar las injusticias.
En diciembre hice una entrevista para trabajar para la empresa Stop Cardio porque quería vender desfibriladores ya que el amor de mi vida había muerto de un infarto y así se lo hice saber a la empresa… Como soy muy buena comercial, pensé que podía poner mi talento al servicio de esta empresa para salvar vidas, pero me equivoqué al creer en ellos.
El día 22 de diciembre me llamaron para decirme que había sido seleccionada y que empezaría a trabajar con ellos el 7 de enero. Como quería ayudar a salvar vidas, al menos eso pensaba que podría hacer con esta empresa, ya veis si soy ingenua, estuve todas las Navidades rechazando otras ofertas de empleo porque ya me había comprometido a trabajar con ellos.
El día 22 de enero me mandaron un email con una ficha de empleado para que la rellenara con todos mis datos para hacerme el contrato y así lo hice. Les pregunté si me mandarían el contrato o tendría que ir yo a firmarlo y me contestaron que no, que el contrato lo firmaría el primer día de trabajo, el día 7. Primera bandera roja: las empresas tienen que darle el contrato a los trabajadores antes de empezar a trabajar, porque el trabajador tiene derecho a leerlo primero para ver si está de acuerdo con los términos del contrato.
El día 7 de enero, mis compañeros y yo pedimos el contrato y no nos lo quisieron dar, poniendo como excusa que la empresa tardaba unos días en hacerlo. Disculpen, pero si el 22 de diciembre mandé todos mis datos para hacer el contrato, creo que la gestoría del 22 de diciembre al 7 de enero tuvo tiempo de sobra para hacer el contrato, a no ser que sea más lenta que un caracol… Segunda red flag: negativa a dar el contrato a los trabajadores el primer día de trabajo.
Ese primer día nos dieron un curso y la charlita del director de Recursos Humanos era como escuchar un discurso de Pinocho. Este señor presumía de haber sido directivo de empresas de seguros toda su vida, cuando era mentira. Tercera red flag: mirando después en LinkedIn vi que este señor nunca había trabajado en empresas de seguros, sino en empresas de telemarketing como Konecta, donde por cierto hace unos años murió una trabajadora de un infarto y salió en todos los medios de comunicación. Además, tengo amigos en compañías de seguros, que ya me han dicho que este señor nunca ha trabajado para ellos.
Al salir de trabajar ese día, me fui con algunos compañeros de trabajo al metro y una compañera dijo que había grabado todo el curso (menos mal, así estos señores ahora no pueden mentir; bueno, pueden hacerlo, pero sin credibilidad alguna). La mayoría de compañeros eran muy pesimistas sobre el trabajo, no les dio buena impresión y no esperaban nada de la empresa: cuarta red flag. Yo todavía pensaba en que podría salvar vidas.
Al día siguiente al levantarme, sufrí un esguince de ligamentos de la columna lumbar, por el que apenas podía andar: todo está certificado por médicos. Aún así me tomé un Enantyum con la esperanza de que se me pasara el dolor para poder ir a trabajar, pero no se me pasaba. Bajé al ambulatorio como pude y la doctora me dijo que así no podía ir a trabajar y me dio la baja médica.
Llamé a la empresa para comunicar la baja médica y como no me cogían el teléfono, les mandé un email diciéndoles lo que me había pasado y comunicándoles la baja médica. Me respondieron que descansara y me recuperara, a la vez que me pedían que les enviara la baja médica. Quinta red flag: las empresas no pueden pedir a los trabajadores que les envíen la baja médica; saben que el INSS o la SS se la envía directamente.
Por la tarde a última hora, la empresa me mandó un email comunicándome el despido por no superar el período de prueba. Sexta red flag: no pueden hacer un despido por no superar el período de prueba, porque al no haberse formalizado por escrito ni haberse firmado, no hay período de prueba y, por tanto, ese despido es nulo. Además, despedir a un trabajador justo después de comunicar la baja médica es un despido nulo con vulneración de derechos fundamentales por ser discriminatorio, ya que es obvio que la única causa del despido es la baja médica. Además, no puede ser un despido en período de prueba, porque como me dijo el director de la oficina de empleo, ni siquiera tuvieron tiempo de probarme. Y al no haberse formalizado el contrato por escrito ni haber sido firmado, a efectos legales lo que tenemos es un contrato indefinido a jornada completa en el que no hay período de prueba.
Días después, el director de la oficina de empleo me imprimió el contrato de trabajo que habían mandado a la oficina de empleo y es completamente ilegal, pues yo nunca vi ni firmé ese contrato, no puedes enviar un contrato sin la firma del trabajador, y además habían hecho el contrato a nombre de otra empresa, Connect Cardio, lo que constituye una cesión ilegal de trabajadores y, además, infringe la ley en materia de protección de datos, puesto que no pueden pasar los datos que yo les di para hacerme el contrato a otra empresa sin mi conocimiento y sin mi permiso. Además de que esto es un presunto delito de falsedad documental, puesto que han presentado a la oficina de empleo, a la SS y a la Mutua un contrato con mis datos a nombre de otra empresa, de la que yo ni siquiera tenía conocimiento de que existía, que yo nunca vi ni firmé. Como veis, llegados a este punto ya he tenido que dejar de contar banderas rojas…
Me consta que compañeros periodistas han intentado contactar con ellos para pedirles explicaciones ante la gravedad de los hechos, sin respuesta alguna. Y estos compañeros están pendientes de cubrir los juicios pertinentes, porque, obviamente, todo lo que han hecho es muy grave.
En la primera conciliación, fue el director de Recursos Humanos en representación de la empresa, y vino hacia mí en plan «matón», que lo vio todo el mundo y está mi abogado de testigo y dijo que no iba a pagar hasta que lo dijera un juez. A día de hoy, casi dos meses después, no me han pagado nada.
El otro día hubo otra conciliación a la que fue mi abogado y volvió a ir ese individuo, sin solucionar nada y diciéndole a mi abogado que si quería que contactara yo con él. Pues, mira, no, conmigo no tienes que hablar ya para nada, tienes que hablar con mi abogado, que para eso tiene poderes para actuar en mi nombre. A mí ya me han hecho perder suficiente tiempo. Pero este señor parece que ni me respeta a mí ni a mi abogado ni a nadie. Además, este señor no lleva ni un año en la empresa y parece que se cree que la va a heredar para actuar de esa forma…
En diez días tenemos otra mediación, otra pérdida de tiempo, porque es obvio que estos señores siguen sin querer remendar sus errores después de haber hecho un despido con vulneración de derechos fundamentales, cesión ilegal de trabajadores, presunto delito de falsedad documental, falso despido en un período de prueba que no existe, etc, etc. Pero en vez de admitirlo y pagar, prefieren colapsar los juzgados, haciéndonos perder el tiempo al juez, a mi abogado y a mí.
Ante esta actitud, el juez debería de dictar una sentencia ejemplar, para que ninguna empresa vuelva actuar de esa forma tan poco ética.
Ya están puestas las demandas contra Stop Cardio y Connect Cardio, la denuncia por falsedad documental, está pendiente de poner la denuncia en la Agencia Española de Protección de Datos,… Pero todo está en manos de mi abogado, porque yo tengo que seguir con mi vida y los artistas no podemos ocuparnos de estas cosas, porque mis lectores y mis oyentes me esperan.
Lo más paradójico de este asunto es que los señores de Stop Cardio tienen como lema algo así como «salvamos tu vida», cuando luego despiden a los trabajadores que enferman.
Además son tan ridículos que intentaron registrar como marca algo así como «Stop Cardio salvamos tu vida» y se lo rechazaron porque obviamente eso no es una marca, sino más bien un eslogan (esta información es pública en internet). Parece que tampoco tienen buenos profesionales de marketing que les lleven estos temas. Y, desde luego, o no tienen abogado o debe de ser muy malo, porque cualquier abogado medianamente bueno les hubiera dicho ya que pagaran, que han cometido demasiadas ilegalidades como para ir a juicio.
Por cierto, también se han iniciado ya las acciones legales oportunas contra su gestoría por negligencia por haber comunicado a la oficina de empleo, a la SS y a la mutua, un contrato falso a nombre de otra empresa con mis datos, que yo nunca vi ni firmé. Hay que revisar las cosas antes de mandarlas…
Espero que ni empresas ni particulares compren desfibriladores a la empresa Stop Cardio, pues si ni siquiera se preocupan por la salud de sus trabajadores… ¿Cómo van a preocuparse por la salud de los demás? Hipocresía en estado puro…